Esta comunicación articula una reflexión metodológica sobre la etnografía institucional de eventos internacionales con un análisis de la diplomacia ambiental del océano global, a partir de una experiencia colectiva de observación de la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos organizada en Niza, Francia (UNOC3, junio de 2026). Como colectivo de jóvenes investigadores e investigadoras en ciencias sociales marinas, nos hemos organizado para acceder a esta secuencia diplomática y pusimos en común nuestras observaciones etnográficas con el fin de reflexionar sobre las formas híbridas y ampliamente performativas de diplomacia que caracterizan este ‘evento político de alto nivel’ (Odipe, 2025). A diferencia de las Conferencias de las Partes (COP) y de otros espacios convencionales del multilateralismo ambiental, la UNOC no se centra en la negociación de textos jurídicamente vinculantes. Constituye, ante todo, un escenario declarativo que reúne a una diversidad de actores procedentes de los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. Para dar sentido a esta ‘diplomacia oceánica’, seguimos individualmente distintos temas y compartimos nuestras observaciones de múltiples espacios: la ‘zona azul’, reservada a las personas acreditadas; la ‘zona verde’, abierta al público; y una serie de eventos ‘fuera del recinto’, organizados en universidades y museos. En esta comunicación no nos interesa tanto aquello a lo que logramos acceder como un resultado metodológico derivado del no acceso y de sus implicaciones. A pesar de la intensa circulación colectiva entre espacios y eventos, observamos ‘desde fuera’ que prácticas diplomáticas fundamentales tenían lugar a puerta cerrada: en recepciones privadas, encuentros informales, a bordo de embarcaciones y siguiendo agendas en gran medida invisibles. A partir de esta constatación, discutimos las limitaciones de comprender la ‘diplomacia oceánica’ únicamente a partir de sus puestas en escena oficiales. Más allá de los programas, los mapas y los dispositivos visibles de organización de la UNOC, nos preguntamos hasta qué punto las dimensiones procesuales y asimétricas de la ‘diplomacia oceánica’ pueden comprenderse mejor siguiendo a actores específicos a lo largo de los eventos y las secuencias diplomáticas, en lugar de dejarse guiar por la arquitectura formal de la conferencia.
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