Tras los pasos de un representante de la pesca francesa en la UNOC

Días antes del comienzo de la UNOC 3, coordiné un encuentro con un representante de los intereses del sector de la pesca francesa[1] , incluyendo los sectores industriales, que tuvo lugar durante el evento. La organización a la que pertenece, afiliada a este sector, tiene una importancia considerable para mi tema de investigación. Acordamos reunirnos por la mañana, en la zona azul, antes de los primeros actos diplomáticos del día. Nos acomodamos de pie, apoyados en el mostrador de una compañía de cruceros por el Mediterráneo; uno de los pocos lugares de la zona azul donde pudimos instalarnos con relativa tranquilidad y a la sombra, antes de la llegada de las numerosas delegaciones nacionales y otros participantes. Este lugar es un punto de paso entre los extremos de la zona azul, por lo que nuestra conversación se ve interrumpida para saludar a conocidos, colegas o señalar el paso de un ministro o una delegación.

Además de las preguntas que le planteo sobre mis temas de investigación personales, me interesa comprender el papel de este actor en un evento de este tipo. ¿Por qué está presente? ¿Tiene objetivos específicos y una agenda preparada de antemano? ¿Cuánto tiempo se queda? ¿Está solo o con otros colegas o colaboradores? Todas estas preguntas ilustran mi conocimiento limitado sobre lo que está en juego en la participación de los diferentes actores en un megaevento de este tipo.

Este representante llegó el lunes por la mañana y se marchará el viernes por la tarde. Me explica que, lamentablemente, no ha podido asistir a las conferencias científicas del One Ocean Science Congress la semana anterior y que le hubiera gustado estar presente porque «somos muy dependientes, tanto en lo que respecta a los recursos como al medio ambiente, es la base». Pero ausentarse dos semanas de sus actividades cotidianas habría sido demasiado tiempo- Él es el único de su organización que participa en el evento.

Me explica que ha venido a la UNOC sin un objetivo muy claro porque sabe que, a priori, «la mayoría de los anuncios o posiciones que se adoptarán al término [de la UNOC] son cosas que ya se han negociado previamente». Ha venido como observador con un grupo al que se refiere como la «delegación de representantes de la pesca francesa». Esta delegación no tiene nada de oficial a diferencia de las delegaciones nacionales. Se trata más bien de un grupo de profesionales del sector pesquero que se conocen y cuyas industrias colaboran regularmente en el marco de sus respectivas actividades. El grupo se reúne por la noche para comentar la jornada, para «analizar» las intervenciones de las delegaciones y otras partes interesadas. Durante el día, comparten información sobre dónde se encuentra tal o cual personalidad clave a través de su chat de WhatsApp, medio que utilizan también para repatirse los eventos del día siguiente para «intentar dispersarse, para no ir todos al mismo evento ». En definitiva, el funcionamiento de este pequeño colectivo de menos de una decena de personas podría ser comparable al de nuestro grupo de etnógrafos.

 

Unas horas después de nuestra entrevista, descubro en una red social un vídeo de este representante en el que saluda el hecho de que los temas «cruciales» relacionados con su sector se aborden por fin en el megaevento de la ONU. De hecho, es el día dedicado a los retos de la pesca en la zona azul: el Ocean Action Panel «Fostering sustainable fisheries management including supporting small-scale fishers [2] », así como un buen número de eventos paralelos, están dedicados al sector pesquero. En este vídeo, denuncia las posiciones de las ONG que, según él, han «secuestrado» el debate público francés antes de la UNOC, sobre temas «franco-franceses» como la pesca de arrastre de fondo y las áreas marinas protegidas, que no tendrían cabida en una cumbre mundial de este tipo. Este vídeo es una oportunidad para reorientar el debate y poner el acento en cuestiones que le parecen mucho más importantes que el enfoque de las ONG mencionadas: la lucha contra la contaminación plástica, la lucha contra la pesca ilegal, la descarbonización del sector marítimo o la gestión internacional de la pesca. Mi interlocutor comparte esta misma observación durante nuestra conversación matutina, denunciando una «polarización» de las posiciones sobre la pesca francesa que se habría amplificado en los meses previos a la UNOC. Los responsables de esta «cristalización de posiciones» serían ciertas ONG medioambientales y «ciertos científicos […] que se dedican más al activismo», que «atacan con dureza a la pesca industrial». Durante nuestra conversación, comprendo que usa el término «científico» para referirse a investigadores procedentes del ámbito académico considerados demasiado cercanos a las ONG que denuncia, lo que pondría en duda la validez de sus trabajos y opiniones científicas.

En este contexto en el que, según él, la pesca tiene mala prensa, me explica que uno de sus principales objetivos es «moverse» por la zona verde —el espacio dedicado al público en general, al que se puede acceder sin necesidad de acreditación, a diferencia de la zona azul— para reunirse con el mayor número posible de actores y «educar» sobre la pesca y sus retos. Me describe un enfoque espontáneo que consiste en reencontrarse con viejos conocidos, asistir a eventos paralelos, intervenir eventualmente para recordar algunos hechos importantes y retomar el contacto con ciertas ONG que son «contactos que quizá se han perdido un poco en los últimos años». Su objetivo en la zona verde parece ser, por tanto, mejorar la imagen de todo un sector defendido por su organización, dirigiéndose al máximo número posible de actores de la sociedad civil, en particular a las ONG con las que ya ha colaborado en contextos profesionales (por ejemplo, en el marco de la Comisión Europea). Una tarea que, me parece, es facilitada por la simpatía y la capacidad de escucha de mi interlocutor.

Vue de la zone bleue, depuis la zone bleue
Vista de la zona azul desde la zona azul

Más allá de sus paseos espontáneos y sus conversaciones informales con los «representantes de la sociedad civil», se ocupa también de coorganizar en colaboración con representantes de la administración central del Estado, un evento paralelo en La Ballena —el otro nombre de la zona verde— al que asisto al día siguiente. Este evento reunió a una gran diversidad de actores:  industriales de otros sectores distintos al pesquero como socios del suyo, representantes del Estado, representantes de productores y ONG asociadas. Replicando el enfoque adoptado en la zona azul de la UNOC, esta mesa redonda desarrolla un enfoque orientado hacia la innovación tecnológica «azul» y el desarrollo económico e industrial con el fin de hacer frente a los retos medioambientales a los que se enfrenta el sector pesquero: construcción naval para modernizar la flota, desarrollo de la innovación para motores de hidrógeno, adaptación de las infraestructuras portuarias en consecuencia, etc.

Durante este evento mi interlocutor se sienta entre el público, unas cuantas sillas nos separan en una asamblea compuesta por una veintena de personas. La mesa redonda presenta los retos de la «transición energética del sector pesquero», los problemas que plantea el desarrollo industrial, así como la necesidad de que el Estado y la Unión Europea acompañen la innovación en el sector y flexibilicen algunas normas industriales consideradas demasiado restrictivas. Las opiniones son en general convergentes. Salvo una pregunta al final de la mesa redonda formulada por una miembro de una ONG sobre la transparencia de la distribución de las cuotas de pesca por parte de las organizaciones de productores [3], el debate no es tenso ni discordante. El tema de la distribución tiene un impacto en las emisiones del sector ya que las cuotas permiten la explotación del recurso y, por lo tanto, que los barcos salgan a pescar. Dado que algunas técnicas de pesca emiten menos que otras, variar la distribución podría ser una forma de reducir las emisiones de carbono del sector. No obstante, la moderadora señala que el tema «se sale un poco del marco de la mesa redonda sobre la descarbonización y la transición energética del sector pesquero» y «recentra» el debate.

Este evento da la sensación de ser una especie de reunión entre iguales, un encuentro de actores alineados en cuanto a la forma de hacer frente al cambio climático en el sector pesquero francés. Así lo demuestran las conversaciones informales y los cordiales apretones de manos entre los miembros del panel y el público al término de la mesa redonda, o incluso el saludo de un panelista a un antiguo compañero de estudios presente entre el público.

 

La proximidad observada entre los diferentes actores del sector durante la mesa redonda, coincide con observaciones que realicé en otras ocasiones en la zona azul: apretones de manos al comienzo de los eventos paralelos, conversaciones informales en grupos reducidos antes y después de los eventos, charlas entre las personas del público, selfies entre el público durante un panel sobre pesca, desplazamientos en grupo al pasar de un evento a otro dentro de la zona azul. A medida que observaba los eventos a los que asistía en relación con mis temas de investigación —y en los que me encontraba regularmente con el representante del sector con el que me había entrevistado—, los rostros de los participantes me resultaban cada vez más familiares. Estas personalidades cercanas son, como en la mesa redonda organizada en La Baleine, representantes del sector pesquero para las relaciones más informales (y supuestamente miembros del grupo de WhatsApp de la «delegación de representantes de la pesca francesa»), altos representantes de la administración francesa o miembros de la delegación nacional.

Al igual que mi interlocutor —y que yo mismo—, se sitúan como observadores entre el público y toman notas sobre las intervenciones y las posiciones de unos y otros para mantenerse informados sobre los temas tratados, las cuestiones planteadas por los diferentes ponentes y evaluar la compatibilidad del discurso con sus propias posiciones. Al menos esa es la impresión que me ha quedado de los diferentes paneles a los que he podido asistir, corroborada por la existencia de este grupo de WhatsApp y la intención de las personas que lo componían de tener una visión global de los discursos pronunciados sobre la pesca durante este mega evento de la ONU.

La presencia de este representante del sector en la UNOC parece tener un doble objetivo, por un lado, consolidar una red de socios de la «sociedad civil» tratando de apaciguar el debate público y comunicando los retos de la pesca que considera prioritarios. Por otro lado, su presencia en la zona azul le permite «vigilar» las intervenciones en las sesiones plenarias, los Ocean Action Panels y otros eventos paralelos. Doble objetivo que le permite, a la vez, reafirmar su visibilidad y proximidad con los actores del sector que tienen poder de decisión: otros representantes de la pesca a nivel nacional e incluso internacional, funcionarios de la administración central y miembros de gobiernos.

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[1] Nota: para garantizar el anonimato, se han modificado algunos detalles.

[2] Fomentar la gestión sostenible de la pesca y apoyar, en particular, la pesca artesanal

[3] Las organizaciones de productores (OP) son entidadesasociadas a territorios, compuestas por pescadores encargados, en particular, de la gestión de los recursos. Entre otras cosas, gestionan el reparto de las cuotas de pesca entre sus miembros.

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